Un joven de veintitantos años de Gaza pierde una pierna y adquiere una voluntad inquebrantable


https://sabanews.info/es/news3545513.htm

Agencia de Noticias de Yemen SABA
Un joven de veintitantos años de Gaza pierde una pierna y adquiere una voluntad inquebrantable

[31/agosto/2025]


Gaza – Saba:

Entre los gemidos de los heridos y el eco de las explosiones, nacen historias inolvidables de personas que han perdido tanto, pero se aferran a la vida. Entre estas historias destaca la del joven gazatí A'id al-Khatib (20 años), quien se enfrentó a la muerte y perdió su pierna derecha, pero no perdió la fe en que el futuro aún era posible.

En la mañana del 9 de abril de 2024, A'id se encontraba con su primo y varios amigos en la calle Rashid de la ciudad de Gaza, observando el cielo, con la esperanza de que los aviones transportaran ayuda humanitaria en globos, quizás para aliviar el hambre que los agobiaba. Pero la escena no duró mucho; El silencio de la espera se rompió con el sonido de una enorme explosión, seguida de una lluvia de disparos. A'id se encontró cubierto de sangre.

A'ed describe el momento al periódico Filastin: «Sentí un dolor que me desgarraba el cuerpo. Miré mi pierna y vi el hueso destrozado y la sangre manando sin parar. No había paramédicos cerca, así que tuve que atarme la pierna con una cuerda para intentar detener la hemorragia». Esta escena resume la magnitud del sufrimiento que padecieron los residentes de Gaza bajo asedio y bombardeos incesantes.

Tras horas de dolor, A'ed fue trasladado al Hospital Kamal Adwan y luego al Hospital Al-Awda, donde los médicos intentaron desesperadamente salvarle la pierna. Pero el diagnóstico fue impactante: el hueso se había reducido a fragmentos dispersos y no podía repararse con platino ni con ningún otro método. La única solución era la amputación. A'ed dice: «Cuando me dijeron que me amputarían la pierna, sentí que mi vida se desmoronaba, como si todo hubiera terminado en un instante. Entré al quirófano con el corazón apesadumbrado y miedo, pero me dije: 'Puede que pierda mi cuerpo, pero no perderé mi voluntad'».

Salió de la operación con una parte del cuerpo faltante, pero también con una renovada determinación para seguir adelante.

El proceso posoperatorio no fue fácil. El tratamiento requirió frecuentes limpiezas de heridas y transfusiones de sangre, en medio de las condiciones de la guerra y la falta de medicamentos. Su padre lo acompañaba largas distancias bajo el sol abrasador, buscando un hospital o centro médico que aliviara su dolor.

A pesar de esto, A'ed no se rindió. «Cada día aprendo a vivir con mi dolor y a ser más fuerte. La guerra me arrebató la pierna, pero no me quitó la capacidad de soñar», dice con una sonrisa desafiante.

La pérdida de su pierna le impidió completar sus estudios universitarios, pero Aaid mantiene la esperanza. Espera la implantación de una prótesis que le dará la oportunidad de volver a caminar y recuperar parte de su vida normal.

"Sueño con volver a jugar con mis amigos y construir mi futuro como siempre soñé. Mi lesión no acabó con mis sueños; me enseñó que vale la pena luchar por la vida", dice, con los ojos brillando con una chispa que la guerra no ha apagado.

Cada vez que Aaid mira su pierna amputada, no la ve como una pérdida, sino como un testimonio de su resiliencia. Dice con seguridad: "No dejaré que las circunstancias me destruyan. Me mantendré firme por mucho que tropiece. Sé que la victoria solo se logra con paciencia y determinación".

La historia de Aid no es solo la historia de una herida en una guerra despiadada; refleja la voluntad de todo un pueblo que se enfrenta a la muerte a diario, pero elige la vida, a pesar de sus heridas.