[21/diciembre/2025]
Sana'a - Saba: Escrito por: El Editor Político
Millones de yemenitas marcharon en la capital, Sana'a, y otras provincias, portando el Sagrado Corán y blandiendo sus armas contra el enemigo sionista-estadounidense, advirtiendo de las consecuencias de sus reiterados insultos contra la más sagrada de las santidades islámicas, el Sagrado Corán.
Esta movilización Yemenita en apoyo del Corán y Palestina es un llamado a la vigilancia y al cumplimiento de la responsabilidad religiosa al enfrentar la guerra sionista-estadounidense contra el islam y los musulmanes.
Lo verdaderamente asombroso es la pasividad de los países árabes e islámicos ante un asunto que afecta a su religión en general y al Sagrado Corán en particular, especialmente por parte del Reino de Arabia Saudita, que, por azares del destino, es el centro del islam, hogar de La Meca, la Sagrada Kaaba, Medina y la Mezquita del Profeta. Esto conlleva obligaciones religiosas y morales excepcionales que deben cumplirse para proteger el islam y sus lugares sagrados.
De vez en cuando, los medios de comunicación informan sobre insultos deliberados contra el islam y los símbolos islámicos en capitales europeas y ciudades estadounidenses, además de los ataques deliberados del movimiento sionista. Este asunto adquiere el carácter de un conflicto civilizatorio y religioso entre potencias coloniales que perdieron sus colonias, de las que saquearon recursos, y ahora intentan recuperarlas por otros medios para continuar la explotación imperialista sistemática de los recursos y la riqueza de las naciones y someter sus sistemas políticos al enfoque occidental, que se basa en dictar lo que se debe y lo que no se debe hacer.
La última de estas tendencias fue la profanación del Sagrado Corán en Estados Unidos, y por esta razón, los yemeníes salieron a expresar su enojo ante ese horrible acto.
Los continuos insultos a los símbolos y santidades islámicas no pueden menoscabar la importancia del Sagrado Corán en el corazón de los creyentes; más bien, revelan el alcance del odio y la hostilidad sionistas, estadounidenses y de Europa Occidental hacia el islam y los musulmanes.
El atroz silencio del régimen de Al Saud sobre esta delicada cuestión islámica constituye complicidad con las potencias coloniales y sus deliberados y reiterados insultos al islam y a las santidades islámicas. La responsabilidad se extiende al resto de los Estados del Golfo, que han perdido el rumbo, se han alejado de la verdadera fe islámica y experimentan un deplorable estado de colapso moral y ético.