[28/abril/2026]
Sana'a - Saba:
Desde el inicio de su segundo mandato, el presidente estadounidense Donald Trump ha inaugurado una nueva era en las relaciones internacionales, caracterizada por priorizar la fuerza sobre el derecho internacional. Esto ha llevado a muchos países del mundo a reevaluar sus posiciones y alianzas con esta nación, que aplica la ley de la selva en la gestión de las relaciones entre Estados.
Trump es un presidente estadounidense que solo cree en el lenguaje de la fuerza, y lo ha convertido en un pilar fundamental de su gobierno durante su segundo mandato. Esto se evidencia claramente en una serie de declaraciones y posturas que han generado gran controversia y asombro a nivel mundial. Parece ignorar las relaciones internacionales y las alianzas tradicionales de su país, basándose en cambio en la lógica de la imposición de la fuerza. Esta política ha recibido críticas de todas las naciones, incluyendo algunos de los aliados más cercanos de Estados Unidos.
Existen hechos que indican que el lenguaje de la fuerza es la forma más efectiva de disuadir a Trump. Esto fue lo que le sucedió a él y a sus fuerzas frente a la costa yemení. El mundo fue testigo de la batalla naval y la contundente derrota sufrida por la Armada estadounidense, que conllevó su retirada de los mares Rojo y Arábigo.
La agresión estadounidense-sionista contra Irán constituye una flagrante violación de la soberanía de un Estado independiente y una transgresión flagrante de todas las normas del derecho internacional, los convenios y los principios humanitarios. Representa, además, un golpe directo a los fundamentos del orden internacional y socava los pilares de la estabilidad regional. En este contexto, Irán comprende que no tiene otra opción que confrontar a Trump y su enfoque agresivo, que ignora tanto el derecho como los valores humanitarios. Por lo tanto, resulta imperativo que los países árabes e islámicos apoyen a la República Islámica de Irán y le brinden asistencia para hacer frente a esta agresión injusta. De lo contrario, toda la región se ve amenazada por un destino similar, cuyas consecuencias se extenderán a varios países de Oriente Medio.
Hoy, el mundo entero sigue de cerca el curso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, iniciadas tras el rotundo fracaso de las fuerzas estadounidenses en su agresión contra Irán. Este fracaso obligó a Donald Trump y a su administración a sentarse a la mesa de negociaciones contra su voluntad. Este cambio se produce tras una serie de declaraciones arrogantes de Trump que promovían una resolución rápida en cuestión de días, afirmando que Irán caería como Venezuela, antes de que estas afirmaciones chocaran con una realidad sobre el terreno que impuso nuevas condiciones.
La guerra entre Estados Unidos e Irán ha revelado hechos sorprendentes, sobre todo que la era estadounidense, que impuso su hegemonía durante décadas por la fuerza militar, está llegando a su fin, y es solo cuestión de tiempo, especialmente con el declive del apoyo internacional a Washington en esta guerra, ya que las posiciones de muchos países, incluidos los de la OTAN, se muestran menos favorables a las políticas estadounidenses, lo que refleja profundos cambios en el equilibrio de poder y en el sistema internacional.