[21/junio/2026]
Sanaá - Saba:
El pueblo yemeníta, mediante multitudinarias manifestaciones en la capital, Sanaá, y otras provincias, expresó su rotundo rechazo a cualquier insulto o ataque contra los lugares sagrados islámicos. Esto se produjo en respuesta a las ofensivas declaraciones del criminal Trump, quien insultó el lugar más sagrado del mundo, La Meca, y la Kaaba, la dirección de la oración para los musulmanes.
Las multitudinarias manifestaciones reafirmaron que cualquier ataque contra la Kaaba y otros lugares sagrados islámicos constituye un atentado directo contra la fe de más de mil millones de musulmanes en todo el mundo. Enfatizaron que los lugares sagrados de la nación islámica son una línea roja infranqueable, y que cualquier violación o insulto contra ellos no será tolerado.
La cruda realidad es que Estados Unidos, bajo el mandato de Donald Trump, ha revelado inequívocamente la esencia de la política que ha regido sus relaciones exteriores durante décadas: subordinar las relaciones internacionales a la estrecha lógica del interés propio estadounidense, sin importar los intereses de los aliados ni los compromisos de las alianzas tradicionales.
Esto se ha reflejado en la creciente brecha con muchas naciones amigas y aliadas, culminando en un deterioro del entendimiento con los países de la OTAN. Esto ha planteado serias dudas sobre el futuro de algunas alianzas que han constituido un pilar de la influencia estadounidense durante décadas.
Lo cierto es que Estados Unidos enfrenta hoy un notable declive en su imagen y posición en el escenario internacional, lo que lo hace parecer menos capaz de liderar el consenso internacional y más inmerso en crisis y conflictos tanto internos como externos.
La paz nunca ha sido la opción preferida en la política exterior estadounidense desde que sus banderas ondearon en las costas del océano Atlántico hace más de dos siglos. Si bien su historia política apenas tiene unos 250 años, la mayor parte de ella ha estado marcada por guerras, invasiones militares e intervenciones en los asuntos de otros países. La reciente guerra entre Estados Unidos e Irán ha revelado más sobre la política estadounidense ante la opinión pública mundial. Esto quedó patente en la negativa de los países de la OTAN, los aliados más cercanos de Estados Unidos, a participar directamente en la agresión contra Irán, en contraste con el entusiasmo de los países árabes del Golfo por brindar apoyo político, financiero y logístico a Estados Unidos, y por dedicar sus tierras y recursos a la agresiva política estadounidense contra Irán. Esto pone de manifiesto una insensatez política que la historia no perdonará a los líderes de los estados del Golfo.