[viernes, 22 mayo 2026 12:01:06 +0300]
Sana'a Saba:
En un momento histórico crucial que resume las aspiraciones de un pueblo y las esperanzas de una nación, se celebra el 36.º Día Nacional de la República de Yemen, el 22 de mayo; el día en que amaneció la unidad, poniendo fin para siempre a las eras de fragmentación y división.
En esta fecha nacional, Yemen se yergue firme en defensa de su soberanía, habiendo escrito, con la sangre de sus hijos, las mayores epopeyas de firmeza frente a la agresión más brutal. Esta agresión busca hoy, a través de sus aliados en las gobernaciones del sur y del este, retroceder en el tiempo y desgarrar el tejido de la nación unificada, forjada en sacrificios y unida bajo la bendita bandera de la unidad. El 22 de mayo de 1990 reafirmó ante el mundo entero que la unidad de Yemen, tanto de su territorio como de su pueblo, es un derecho inviolable, y que el clamor de libertad que emana de Saná es el mismo que resuena hoy en rechazo a la ocupación y la subyugación desde Al-Mahra y Socotra hasta Adén, encarnando el destino compartido y la lucha unificada del pueblo yemení en defensa de su soberanía, independencia y capacidad de decisión nacional.
La unidad representa un momento crucial, que marca el fin de la era de división y separación para los yemenitas. Hoy, adquiere aún mayor significado ante las conspiraciones que la agresión saudí-emiratí urde contra el país, bajo la supervisión y el apoyo de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, con el objetivo de dividir Yemen y devolverlo a la situación anterior a 1990.
Mientras la capital, Sana á, y las provincias liberadas celebran hoy esta ocasión nacional como un logro histórico, las provincias del sur y del este, bajo ocupación y control de milicias afines, sufren un caos de seguridad, la proliferación de grupos armados y una crisis humanitaria y económica que se ha agravado desde que los invasores y ocupantes pisaron esas zonas.
En este sentido, la dirección revolucionaria, el Consejo Político Supremo y el Gobierno de Cambio y Reconstrucción afirman que preservar la unidad no es meramente una opción política, sino un sagrado deber religioso y nacional que no puede ser vulnerado, pues constituye la válvula de escape para Yemen y toda la región.
El movimiento popular y la creciente concienciación que se observan hoy en las provincias ocupadas confirman que las conspiraciones de fragmentación han fracasado. Los habitantes de Al-Mahra, Socotra, Hadramaut, Abyan, Lahj y Adén comprenden ahora que el pretexto de la secesión no era más que una tapadera para la ocupación extranjera que buscaba controlar las islas, los puertos y las rutas marítimas internacionales estratégicas.
Por lo tanto, el 36.º Día Nacional de la República de Yemen representa un hito estratégico para renovar el pacto nacional y reafirmar la unidad de las fuerzas de resistencia popular y política bajo una misma bandera. Esta unidad integra los sacrificios del pueblo yemení con la creciente conciencia del movimiento popular en los territorios ocupados, dibujando así un panorama de la victoria venidera que vincula la grandeza del logro histórico de la unidad con la lucha contemporánea por la liberación.
En conclusión, el recuerdo del 22 de mayo sigue siendo un símbolo del orgullo yemení y un mensaje claro a todas las potencias coloniales: a pesar de los desafíos y sacrificios realizados, Yemen permanecerá unido, y el amanecer de la liberación y la limpieza de cada palmo de tierra de la mancha de la ocupación están más cerca que nunca.