El Cierre del Aeropuerto Internacional de Saná: Pacientes yemenitas se enfrentan a la muerte y la escasez de medicamentos
[sábado, 23 mayo 2026 13:19:18 +0300]
Sana'a - Saba: Mahdi Al-Bahri
Los aeropuertos son vitales para cualquier sistema de salud, especialmente en países con escasez de recursos médicos. En Yemen, el Aeropuerto Internacional de Sana'a es la principal puerta de entrada aérea para pacientes que viajan al extranjero para recibir tratamiento, además de su papel fundamental en la llegada de medicamentos y suministros médicos que salvan vidas.
Cuando el aeropuerto cierra o se suspenden los vuelos, no solo se detiene el transporte, sino que también cesa la entrada de medicamentos y suministros médicos vitales, en particular los relacionados con trasplantes de riñón, tratamientos contra el cáncer, cirugías a corazón abierto y medicamentos para el cáncer y enfermedades crónicas de los que dependen los pacientes.
El cierre continuado del aeropuerto tiene graves consecuencias sanitarias y humanitarias, sobre todo por el retraso de cirugías críticas, lo que pone en peligro la vida de muchos pacientes y aumenta la probabilidad de muerte. Los pacientes con cáncer también tienen dificultades para acceder a tratamientos no disponibles localmente, como la inmunoterapia y la terapia dirigida. Además, el cierre agrava la angustia psicológica que sufren los pacientes y sus familias, quienes viven con el temor constante al deterioro de su salud, intensificando así la depresión y la ansiedad entre quienes padecen enfermedades crónicas.
El cierre también impide la entrada de medicamentos y suministros médicos, lo que provoca escasez de fármacos para enfermedades crónicas como la insulina, la hipertensión, las cardiopatías, la insuficiencia renal, la epilepsia y el asma. La falta de estos medicamentos puede causar coma diabético, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal aguda y convulsiones. De igual modo, los medicamentos contra el cáncer no están disponibles. La quimioterapia es sensible a la temperatura y al tiempo, y retrasarla durante semanas reduce su eficacia entre un 40 % y un 60 %, según los protocolos de la Organización Mundial de la Salud. Todo esto ejerce una presión creciente sobre los hospitales locales, que ahora reciben pacientes que deberían ser tratados en el extranjero, lo que conlleva un aumento de la mortalidad en las unidades de cuidados intensivos.
En este sentido, el Ministro de Salud y Medio Ambiente, Dr. Ali Shaiban, reiteró que el cierre continuado del Aeropuerto Internacional de Saná constituye un crimen de lesa humanidad y una flagrante violación del derecho internacional humanitario y sus convenios.
En una declaración a la Agencia de Noticias Yemenita (Saba), el Dr. Shaiban explicó que el cierre del Aeropuerto de Saná, objetivo del enemigo sionista, ha provocado una grave escasez de la mayoría de los medicamentos y suministros médicos que requieren condiciones especiales de transporte (refrigeración).
Enfatizó que el bloqueo y el cierre del aeropuerto han privado a miles de pacientes de medicamentos esenciales, incluidos los necesarios para los receptores de trasplantes de riñón, hemoderivados, fármacos hormonales e inmunomoduladores, medicamentos para reanimación y anestesia, anticoagulantes, soluciones de diagnóstico y otros suministros esenciales. Hizo un llamamiento a las Naciones Unidas y sus organizaciones para que no permanezcan indiferentes ante esta tragedia catastrófica, que ya se ha cobrado la vida de miles de pacientes y sigue cobrándose miles más.
El Dr. Shaiban señaló que las fuerzas agresoras ignoran toda consideración humanitaria y ética al imponer este bloqueo asfixiante al pueblo yemení, un bloqueo sin precedentes en la historia de la humanidad, mientras la comunidad internacional guarda un silencio vergonzoso.
En cuanto a los efectos directos en la salud, un informe emitido por el Ministerio de Salud y Medio Ambiente, del cual la Agencia de Noticias Yemení (Saba) obtuvo una copia, explicaba que el cierre continuo del aeropuerto ha provocado una escasez de medicamentos y suministros médicos, incluidos fármacos que salvan vidas, anestésicos, derivados sanguíneos, medicamentos para enfermedades genéticas, cáncer, enfermedades crónicas, trasplantes de riñón, sesiones de diálisis, medicamentos específicos, soluciones de laboratorio y diagnóstico, así como el cese de las actividades de varias fábricas farmacéuticas locales debido a la prohibición de la entrada de materias primas y a los procedimientos arbitrarios practicados por los mercenarios de la agresión, que no permitieron la entrada fluida y sencilla de medicamentos y suministros vitales.
El informe indicaba que a cientos de miles de pacientes que necesitaban tratamiento especializado, en particular para cáncer y cirugía cardíaca, se les había negado viajar al extranjero para recibir atención médica. También señalaba la prohibición de entrada al país a misiones médicas extranjeras que habían manifestado su disposición a realizar cirugías delicadas. El informe afirmaba además que más del 90% de los pacientes no pueden viajar debido a la situación económica y a los procedimientos arbitrarios impuestos en los aeropuertos controlados por las fuerzas agresoras.
Según el informe, ocho mil pacientes de diálisis renal luchan por su vida debido a la escasez de sus medicamentos. Confirmaba que cinco mil pacientes de diálisis habían fallecido como consecuencia del bloqueo y la prohibición de la entrada de soluciones de diálisis y equipos de hemodiálisis.
Explicaba que 100 000 pacientes con cáncer luchan contra la enfermedad como resultado del bloqueo, que ha provocado la escasez de diez tipos de medicamentos esenciales y un déficit del 60% en sus fármacos recetados. Además, más de 40.000 pacientes con talasemia y otras anemias hemolíticas corren riesgo de muerte debido a la escasez de medicamentos y a la prohibición de su entrada por el Aeropuerto Internacional de Saná. Estos medicamentos incluyen la terapia de quelación de hierro y la administración de fluidos intravenosos. Se confirmó que 684 pacientes han fallecido de los 8.430 que recibían tratamiento en el centro de la Asociación Yemení de Pacientes con Talasemia.
El informe también señaló una disminución del 60% en las importaciones farmacéuticas debido a medidas arbitrarias. Más de 83 importadores, que anteriormente suministraban más de 1.329 tipos de medicamentos, han cesado sus operaciones. Muchos medicamentos para la hemofilia y la leucemia tampoco están disponibles, con un déficit del 30%. El informe indicó que 600 pacientes con leucemia se encuentran actualmente en tratamiento, 200 de los cuales requieren trasplantes de médula ósea en el extranjero.
Según el informe, entre 2021 y 2025 habrá más de 8.685 casos que no podrán ser tratados en el país. Además, entre 2018 y 2025 habrá 77.412 pacientes que necesitarán viajar al extranjero para recibir tratamiento, de los cuales 15.482 no podrán hacerlo por dificultades económicas y 12.251 debido al bloqueo del aeropuerto de Saná.
En cuanto al número de pacientes que necesitarán viajar al extranjero en 2025, el informe indica que 1.154 requerirán gammagrafías, 117 presentan cardiopatías congénitas, 65 necesitarán trasplantes de córnea, 109 padecen insuficiencia hepática y tres requerirán trasplantes de médula ósea.
Por lo tanto, los pacientes tienen derecho a la vida, y el acceso a la salud, la alimentación y los medicamentos es un derecho humano absoluto que no puede ser vulnerado bajo ningún pretexto político o militar.
El cierre del aeropuerto tiene consecuencias directas para la vida de las personas. Impedir que los pacientes viajen y bloquear la entrada de medicamentos equivale a una "sentencia de muerte lenta" para miles de casos.
La solución comienza por separar el aspecto humanitario de cualquier disputa política y abrir un corredor aéreo humanitario permanente para pacientes y medicamentos, de conformidad con las resoluciones de la ONU y los principios humanitarios internacionales. El derecho al tratamiento y a los medicamentos es un derecho fundamental e inalienable.